Tengo sentimientos encontrados. Parece que llevo aquí una infinidad de tiempo y a la vez estoy deseando de irme. No me siento a gusto y estoy de maravilla. Me gusta y lo odio. Esa tarde estaba incómodo conmigo mismo, desajustado. Lo más excitante que hicimos mi mujer y yo fuer pasear por el pasillo de la planta. La noche la pase regular, me desperté muchas veces y no conseguí dormir del tirón como a mi me hubiera gustado.
Mis compañeros de habitación son completamente distintos y distantes, Juan lleva 12 días esperando la operación; Fermín, algo menos esperando que le hagan pruebas. Aunque entro en el juego de normalidad y conversaciones de la habitación, estoy muy lejos de allí. Sobre todo preguntándome por qué a mi, que hice mal y como solucionarlo. Pero estas preguntas las contestaré en otra entrada.

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