FISIOTERAPIA RESPIRATORIA

Ayer gimnasio como todos los lunes y hoy martes charlas y terapia.
Hoy ha tocado charla sobre los facotres de riesgo cardiovascular (FRCV) impartida por Teresa, una de las enfermeras, y fisioterapia respiratoria. Han sido muy interesantes. Cada uno sabe ya los factores de riesgo que tiene y el que no los quiera saber, como me ocurrió a mi, se arriesga a que le de un infarto más o menos grave. Yo tuve suerte y el mío no fue muy grave. Espero ser capaz, con este aviso, de reajustar mi vida para no tener que pasar por este trance nunca más. 
De todas formas, no es ningún drama el infarto. Tengo compañeros que llevan conviviendo con él desde hace 30 años. Yo no lo deseo, porque se vive mejor y más feliz sin la espada de Damocles del infarto sobre la cabeza.
Bien, hoy voy a hablar de la fisioterapia respiratoria.
Consiste en un conjunto de técnicas de desobstruccción de las vías aéreas, de reeducación respiratoria que permitan realizar el esfuerzo físico con mejores resultados. Esto también lo tenía un poco olvidado y me ha venido muy bien recordarlo y mejorarlo.
Almudena nos lo ha explicado muy bien. Cuando yo era jóven no existían estos profesionales.
Nos ha hablado de la respiración diafragmática:  


También nos ha hablado de la respiración costal y de la respiración alta o clavicular. A continuación os dejo dos vídeos que tratan sobre fisioterapia respiratoria para EPOC. Algunas de sus recomendaciones nos vienen estupendamente a los que hemos sufrido infarto:
  




Y por último nos hablaron de la limpieza bronquial, de cómo expular las secreciones o mucosidades. Se trata de realizar los ejercicios de respiración diafragmática, costal y clavicular para poder drenar e ir subiendo hacia la garganta la mucosidad a expulsar. Después de hechos estos ejercicios realizaremos una respiración profunda y dejaremos soltar el aire por la boca de manera prolongada hasta que empañemos un cristal y no nos quede aire. Después realizaremos una respiración profunda y soltaremos el aire por la boca de un solo golpe. Una vez hecho esto tosemos y los mocos que hemos subido saldrán.

13 DE MAYO, CINTA Y TABACO

Hoy estoy contento. Me tocaba gimnasio como todos los miércoles y me ha tocado 30 minutos de cinta. Era la primera vez que subía a una máquina de estas a realizar ejercicio y la experiencia ha sido muy satisfactoria. Este invierno la pienso utilizar muchísimo.
Pero estoy contento porque en el programa de desabituación tabáquica me han dicho que no vuelva por allí.
Creo que lo estoy haciendo bien, pero no puedo bajar la guardia. Soy adicto al tabaco y por mucho tiempo que pase, de momento, sé que estoy en fase de desintoxicación. 
Hoy no fumo y llevo 83 días sin consumir tabaco.

LOS MARTES DE REHABILITACIÓN


Los martes tenemos a las 9 terapia de grupo y a las 10 charla.
Ha sido mi primera sesión de terapia de grupo. La sala estaba llena y han ido tomando la palabra algunos de los que allí estábamos. Algunas han  relatado como van manejando esto del infarto. Algunas dicen que han actuado como si no les hubiera pasado nada y que ahora están muy jodidas. Otras que desde el principio se metieron en la cama y se han levantado porque les han obligado, pero que no pueden hacer nada y no se ven con fuerzas. 
Otros que no es para tanto, que llevan 25 ó 30 años conviviendo con los infartos y que se puede tener una vida buena. Unos dejaron de fumar y beber con el primer infarto, otros dejaron, volvieron, les volvió a dar y volvieron a dejar y volvieron a fumar y ahora están dejándolo otra vez después de que les diera otra vez el infarto. 
La psicóloga que lleva el grupo dice que la inmensa mayoría de los enfermos gestionamos bien la adaptación de la vida a la nueva situación, pero que no es fácil. Todos pensamos que esto les pasa a otros, que a nosotros no nos dará el infarto y cuando pasa, que pasa, no estamos preparados para adaptarnos. Lo queremos hacer enseguida y pensamos que cuanto antes empecemos a hacer lo que hacíamos antes del infarto, antes podremos llevar la misma vida que antes del infarto. Pero es mentira. La vida ya nunca será igual que antes del infarto:
     1.- tomas medicamentos que antes no tomabas y son para toda la vida.
     2.-  empiezas a comer y a hacer ejercicio porque tienes miedo que el sedentarismo te lleve otra vez al infarto.
     3.- eres consciente que sigues vivo y que tienes que modificar determinadas cosas en tu vida porque si sigues haciendo lo mismo te volverá a ocurrir lo mismo.
No es una tragedia, se puede vivir bien después del infarto, no hay que tener miedo a nada y hay que adaptar la vida a la nueva situación. 


EL GIMNASIO

Hoy es mi primer día de gimnasio. Empezamos con calentamiento, seguimos con 30 minutos de bici esfuerzo leve y terminamos con estiramientos. Todo esto monitorizado. 

En el programa de rehabilitación cardíaca toca gimnasio los lunes, miércoles y viernes. A mi me ha tocado de 12 a 13 horas.

El gimnasio no exime de andar 30 ó 40 minutos todos los días. Y además me he bajado dos sencillos programas muy útiles para nosotros:

1.- un podómetro o cuenta pasos, así se en todo momento que kilómetros ando cada día. Además también te dice cuantas calorías quemas.

2.- un pulsómetro, lo puedes comprar en cualquier tienda que se dedique a artículos deportivos. Yo de momento me lo he bajado al movil y me funciona.

LA REHABILITACIÓN CARDIACA

8 de mayo de 2015. Tengo cita en el centro de salud de Hermanos Sangro, con Teresa. Me explica en qué va a consistir la rehabilitación cardíaca y tenemos una entrevista sobre qué estoy haciendo, qué estoy comiendo y me explica en qué consiste el programa de rehabilitación. Tiene buena pinta. 

No había comprado ropa deportiva, pero llevo una semana preparándome: he comprado zapatillas (las que tenía, deportivas no me valen, pesan mucho y no son de correr -running- o andar), pantalones, camisetas, etc. Y me han dicho que un pulsometro también, ¡en fin, todo sea por hacer las cosas bien!

Lo que tengo muy claro es que la actividad física es importante, esencial. Nadie debería pasar una semana sin hacer ejercicio físico. 


¡¡¡¡¡¡El sedentarismo mata!!!!!!!!

UNA SEMANA EN LA CALLE

Llevo una semana en la calle. Parece que han pasado años desde que me dio el infarto, desde que me hicieron el cateterismo, desde que me dieron el alta, pero solo ha pasado una semana desde que me dieron el alta.

Todavía no tengo conciencia de lo que me ha pasado, de la gravedad del IAM, del cambio que se debe producir en mi vida. Todavía tengo la esperanza que todo volverá a ser como antes.

Todos me dicen que estoy muy bien -deben ser mentiras piadosas- pero yo me veo en el espejo y no me gusta lo que me devuelve. Estoy demacrado, desmejorado, acojonado. Me imagino que es normal, que se debe pasar con el tiempo, pero como decía Mandela este miedo lo voy a conquistar como he hecho toda mi vida.



No hay que vivir con miedo pero no hay que vivir sin él. En esta etapa voy a necesitar tiempo para adaptarme, para saber hasta dónde puedo llegar, pero seguro que lo voy a conseguir. Es difícil volver a aprender a vivir, pero es absolutamente necesario tomar la decisión de hacerlo.

Y muchas veces me pregunto:



LUNES, 23 DE FEBRERO, EL GOLPE

Todo el mundo rememora aquel 23-F, del golpe de estado fallido. Para mi es mi primer día en libertad después del infarto que sufrí el día 19.

Llevo, por tanto, 5 días sin fumar. Hoy han venido a verme mi madre y mis hermanos. Todos llevamos el macuto del tabaco en los genes. Mi padre fumaba y murió por el tabaco. Mis hermanos y yo fumamos. De los cuatro que somos, el segundo y el cuarto se plantean dejarlo. El tercero y yo somos muy cabezones y nos reímos y consideramos a los que lo dejan como esquiroles. 

No voy a moralizar. No lo he soportado nunca. Pero yo voy a decidir, decidí, que por sedentarismo y por tabaquismo no me vuelven a ver el pelo los cardiólogos. Espero, estoy seguro, poder mantener esta promesa. Se acabó, he estado 38 años fumando y me propongo vivir otros 38 sin fumar. Ya llevo 5 días. Jamás lo había dejado, jamás lo había intentado, jamás había leído nada sobre dejar de fumar o cómo dejar de fumar.

No es fácil, el mono lo estoy pasando, pero lo estoy pasando sin ninguna ayuda. Me lo he planteado así:


      - Metas cortas: de día en día. Pensar que he dejado de fumar para toda la vida es demasiado para poder digerirlo, así que me lo planteo de día en día y si la cosa es muy dura, hasta la hora de comer; después, hasta la hora que me acueste, y así paso un día más sin consumir.

     - Me he comprometido a hacer ejercicio diario. Primero porque me interesa y me conviene para mi afección cardiaca, pero también porque es una forma de desfogar, de desconectar, de oxigenar. Llevo muchos años sin hacer nada de ejercicio, así que poco a poco y despacito, pero con constancia.


     - Calmar la ansiedad que me produce el síndrome de abstinencia con agua. Ir al frigorífico y beber agua, un tragito pequeño, no me importa ir muchas veces. Se que cada vez iré menos y mas espaciadamente. Beber líquidos es muy bueno, pero cada vez que lo necesite no puedo beber mucho porque sería contraproducente. Y de vez en cuando me doy un carprichito de comer algo de chocolate. He descubierto unas almendras, avellanas y trozos de fruta recubiertas de chocolate que me parecen un bocadito espectacular. Los frutos secos, además, van recubiertos de canela. Y si la ansiedad es muy fuerte, me voy a la calle y uso un cigarrito de menta de farmacia.

Me da un poco de envidia saber que hay gente que ha podido tomar algo para que le sea más facil dejarlo e incluso han podido contar con la ayuda de terapia. A mi no me ha dado tiempo, ha tenido que ser aquí te pillo aquí te mato. Espero estar haciéndolo bien. Lo comprobaré con el tiempo. 

EL ALTA

Domingo, 22 de febrero de 2015, amanece pronto, una ducha y a esperar el día. Me dijeron que hoy me daban el alta, estoy deseando que me manden para casa. Quiero volver a la normalidad, a mi vida de antes del día 19.

Empiezan a pasar las horas y nadie me dice nada. Preguntamos, nadie sabe nada. Hay un fallecimiento en la planta y acojona un poco. Juan, el compañero de habitación, medio bromea con el acojonamiento que seguro que tiene, como todos.

Mi mujer, mi apoyo, no se aleja de mi pero no puedo contarle todavía lo que me pasa, lo que siento, lo que pienso. No se lo puedo contar porque no lo se ni yo. Esta entrada la estoy escribiendo el 8 de mayo, recordando aquel día en el hospital.

Me he impuesto hacer este diario para recordar lo que viví y ver si me puede ayudar y si puede ayudar a otros. Pero todavía no se si lo haré público.

Bien, íbamos por el alta. Nada, la hora de comer y siesta. No hay nada del alta!!!!!! Volvemos a preguntar y nos dicen que si, que solo falta hacer el informe y que nos vamos para casa. ¡No me lo podía creer! Pero aunque nos íbamos para casa, ya nada iba a ser igual que antes. Imagino que tendrá que pasar un tiempo para que las cosas se aproximen a lo que eran antes.

Llegamos a casa, veo a mis hijas y por fin otra vez todos juntos, ¡qué susto! ahora a ver cómo se desarrolla esta nueva etapa de mi vida. 

3er. DÍA POST INFARTO, PARECE QUE ESTO REMONTA

Hoy es el tercer día después del infarto. Parece que este remonta. Hasta después de comer no me llevaron a la planta de cardiología. En una habitación donde estabamos tres enfermos. El más jóven era yo, luego estaba Juan de 72 años que le tenían que hacer una operación delicada en el corazón. Dicharachero y risueño. Y estaba Fermín, de 82 años, leído, más serio, de izquierdas, senderista.

Tengo sentimientos encontrados. Parece que llevo aquí una infinidad de tiempo y a la vez estoy deseando de irme. No me siento a gusto y estoy de maravilla. Me gusta y lo odio. Esa tarde estaba incómodo conmigo mismo, desajustado. Lo más excitante que hicimos mi mujer y yo fuer pasear por el pasillo de la planta. La noche la pase regular, me desperté muchas veces y no conseguí dormir del tirón como a mi me hubiera gustado.

Mis compañeros de habitación son completamente distintos y distantes, Juan lleva 12 días esperando la operación; Fermín, algo menos esperando que le hagan pruebas. Aunque entro en el juego de normalidad y conversaciones de la habitación, estoy muy lejos de allí. Sobre todo preguntándome por qué a mi, que hice mal y como solucionarlo. Pero estas preguntas las contestaré en otra entrada.

2º DÍA, 20 DE FEBRERO

La noche fue larga. Dormí poco y estaba muy cansado. A las 8,30 tenía programado el cateterismo. Mi mujer estaba puntual y me prepararon pronto para la angioplastia. 

Me pusieron anestesia local y empecé a notar una presión en el antebrazo, a la altura del codo. Cuando lo comente me dijeron que me iban a poner un calmante. Decidí relajarme, estaba en buenas manos y vería por la "tele" que me estaban haciendo. Pero, ¡me dormí! y no pude ver nada. Cuando me despertaron todo había pasado.

Me subieron a la habitación de reanimación cardíaca. Allí estuve hasta el sábado por la tarde que me llevaron a la planta de cardiología.

En esta unidad estuve en observación, hasta que orine y pude levantarme. La progresión fue buena pero mi tensión estaba muy bajita. Debía beber mucha agua. La noche la pase bien, maldurmiendo porque pasaban las enfermeras muchas veces para hacer el seguimiento. Pero como por el día también echaba cabezaditas, no me importaba. Darse una vuelta en la cama era lo más complicado por los muchos cables y vías que tienes, ja,ja,ja,ja.

Mi mujer estuvo todo el tiempo posible conmigo y después de comer me llevaron a la planta de cardiología. Y eso lo contaremos mañana.

EL PRINCIPIO

19 de ferbrero de 2015, 6 de la mañana. Me despierta una molestia que no identifico. Me levanto, me voy al baño. Siento que estoy mareado, que tengo angustia y que tengo un nudo que no me deja tragar. Bebo agua, para ver si se me pasa. Cojo del frigorífico un poco de chocolate y no me entra, lo tengo que escupir. Me acuesto pero sigo muy mareado y con mucha angustia.

Así me voy a pasar todo el santo día. El peor día de mi vida. 

A las 7,15 mi mujer se levanta, me pregunta como estoy y me dice que o he cogido un gripazo monumental o estoy con una gastroenteritis de caballo.

Se va a trabajar. Mis hijas se levantan y se van al colegio. Paso la mañana mal: de la cama al salón y del salón a la cama. No estoy bien en ningún sitio. En la cama muy mareado, en el sofá algo mejor pero con mucha angustia. Bomito hasta la primera papilla que me dio mi madre.

Llega la hora de comer. No podía hacer nada. Cuando viene mi hija pequeña le mando a comprar un pollo asado. Se pone a comer. La tercera manzanilla que me hago ya no me entra. Desde la cama oigo como come y me dan arcadas. Esto no va bien, no se desarrolla como una gastroenteritis normal, ya tenía que haber mejorado.

Me quedo dormido un rato y la tarde avanza. Hacia las 6 mi mujer me dice que nos acerquemos al médico de familia.

Allí me ponen primperam, me hacen un electro y me realiza preguntas que veo que van dirigidas hacia un posible infarto.

Como no se ve nada en el electro, mi médico (Marta), al ser varón, mayor de 50 y con antecedentes de muerte por infarto de mi padre,me recomienda ir al hospital a que me realicen un análisis de encimas para ver si hay daño cardíaco.

Allí me realizan el bendito análisis, me quitan el mareo y la angustia y cuando salen los resultados me dicen que me he ganado un finde con gastos pagados en el hospital y un cateterismo para el día siguiente para ponerme un stent. Llaman a mi mujer, me ingresan y paso la primera noche en el hospital acojonado y sin dormir, como mi mujer.