19 de ferbrero de 2015, 6 de la mañana. Me despierta una molestia que no identifico. Me levanto, me voy al baño. Siento que estoy mareado, que tengo angustia y que tengo un nudo que no me deja tragar. Bebo agua, para ver si se me pasa. Cojo del frigorífico un poco de chocolate y no me entra, lo tengo que escupir. Me acuesto pero sigo muy mareado y con mucha angustia.
Así me voy a pasar todo el santo día. El peor día de mi vida.
A las 7,15 mi mujer se levanta, me pregunta como estoy y me dice que o he cogido un gripazo monumental o estoy con una gastroenteritis de caballo.
Se va a trabajar. Mis hijas se levantan y se van al colegio. Paso la mañana mal: de la cama al salón y del salón a la cama. No estoy bien en ningún sitio. En la cama muy mareado, en el sofá algo mejor pero con mucha angustia. Bomito hasta la primera papilla que me dio mi madre.
Llega la hora de comer. No podía hacer nada. Cuando viene mi hija pequeña le mando a comprar un pollo asado. Se pone a comer. La tercera manzanilla que me hago ya no me entra. Desde la cama oigo como come y me dan arcadas. Esto no va bien, no se desarrolla como una gastroenteritis normal, ya tenía que haber mejorado.
Me quedo dormido un rato y la tarde avanza. Hacia las 6 mi mujer me dice que nos acerquemos al médico de familia.
Allí me ponen primperam, me hacen un electro y me realiza preguntas que veo que van dirigidas hacia un posible infarto.
Como no se ve nada en el electro, mi médico (Marta), al ser varón, mayor de 50 y con antecedentes de muerte por infarto de mi padre,me recomienda ir al hospital a que me realicen un análisis de encimas para ver si hay daño cardíaco.
Allí me realizan el bendito análisis, me quitan el mareo y la angustia y cuando salen los resultados me dicen que me he ganado un finde con gastos pagados en el hospital y un cateterismo para el día siguiente para ponerme un stent. Llaman a mi mujer, me ingresan y paso la primera noche en el hospital acojonado y sin dormir, como mi mujer.
Así me voy a pasar todo el santo día. El peor día de mi vida.
A las 7,15 mi mujer se levanta, me pregunta como estoy y me dice que o he cogido un gripazo monumental o estoy con una gastroenteritis de caballo.
Se va a trabajar. Mis hijas se levantan y se van al colegio. Paso la mañana mal: de la cama al salón y del salón a la cama. No estoy bien en ningún sitio. En la cama muy mareado, en el sofá algo mejor pero con mucha angustia. Bomito hasta la primera papilla que me dio mi madre.
Llega la hora de comer. No podía hacer nada. Cuando viene mi hija pequeña le mando a comprar un pollo asado. Se pone a comer. La tercera manzanilla que me hago ya no me entra. Desde la cama oigo como come y me dan arcadas. Esto no va bien, no se desarrolla como una gastroenteritis normal, ya tenía que haber mejorado.
Me quedo dormido un rato y la tarde avanza. Hacia las 6 mi mujer me dice que nos acerquemos al médico de familia.
Allí me ponen primperam, me hacen un electro y me realiza preguntas que veo que van dirigidas hacia un posible infarto.
Como no se ve nada en el electro, mi médico (Marta), al ser varón, mayor de 50 y con antecedentes de muerte por infarto de mi padre,me recomienda ir al hospital a que me realicen un análisis de encimas para ver si hay daño cardíaco.
Allí me realizan el bendito análisis, me quitan el mareo y la angustia y cuando salen los resultados me dicen que me he ganado un finde con gastos pagados en el hospital y un cateterismo para el día siguiente para ponerme un stent. Llaman a mi mujer, me ingresan y paso la primera noche en el hospital acojonado y sin dormir, como mi mujer.

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